El Monte Urgull, uno de los lugares más emblemáticos de San Sebastián, es mucho más que un mirador privilegiado sobre la bahía de La Concha. Entre sus murallas, baterías militares y senderos se esconden episodios poco conocidos de la historia de la ciudad: guerras napoleónicas, conflictos carlistas y la presencia de soldados británicos que dejaron su huella en la ciudad. Uno de los lugares más singulares es el Cementerio de los Ingleses, un pequeño recinto histórico que recuerda la presencia de la Legión Británica en el siglo XIX.
El origen del Cementerio de los Ingleses de San Sebastián
El llamado Cementerio de los Ingleses tiene su origen en la Primera Guerra Carlista (1833-1840). Durante este conflicto, San Sebastián permaneció fiel al bando liberal o isabelino, mientras gran parte de Gipuzkoa y Bizkaia apoyaban al pretendiente carlista Carlos María Isidro.
Para reforzar la defensa de la ciudad llegaron tropas extranjeras, entre ellas la Legión Auxiliar Británica, formada principalmente por soldados ingleses y escoceses que apoyaron a las tropas liberales.
Muchos de estos soldados murieron en enfrentamientos como:
- la batalla de Lugaritz (1836)
- los combates en la zona de Ayete
- la batalla de Oriamendi (1837)
Sus restos fueron enterrados posteriormente en este cementerio situado en las laderas de Monte Urgull.
¿Por qué existe un cementerio británico en Donostia?
Una de las razones principales tiene que ver con la religión. Los soldados británicos eran anglicanos, por lo que no podían ser enterrados en los cementerios católicos de la ciudad.
Por este motivo, en 1924 se habilitó un espacio específico para trasladar y reunir los restos de los soldados británicos caídos durante la guerra.
En el recinto todavía pueden verse lápidas con fechas de 1836 y 1837, así como referencias a oficiales británicos que participaron en las campañas militares de la época.
La batería de Napoleón: origen de su nombre
Muy cerca del cementerio se encuentra la llamada Batería de Napoleón, una de las fortificaciones más curiosas de Monte Urgull.
Su nombre se debe a que fue construida por las tropas francesas durante la ocupación napoleónica de España a partir de 1808. Tras la expulsión de los franceses en 1813, los británicos rebautizaron la posición como Batería de Wellington, en honor al general Arthur Wellesley.
Sin embargo, con el tiempo se recuperó el nombre original de Napoleón, que es el que se mantiene actualmente.
Estas baterías formaban parte del sistema defensivo del monte y tenían como objetivo controlar la entrada marítima a la bahía de La Concha.
La batería de Santiago: defensa de la bahía
Otra posición estratégica del monte es la Batería de Santiago, situada en un punto privilegiado desde el que se dominaba la bocana del puerto.
Los cañones instalados en esta batería tenían varias funciones:
- controlar la entrada de barcos a la bahía
- permitir el acceso de embarcaciones amigas
- impedir ataques navales enemigos
Los cañones eran giratorios, lo que permitía incluso apuntar hacia la isla de Santa Clara en caso de que un enemigo intentara usarla como base de ataque contra la ciudad.
Monte Urgull sin árboles: una lógica militar
Aunque hoy el monte está cubierto de vegetación, durante su etapa militar la situación era muy diferente.
Las fortificaciones de Urgull carecían prácticamente de árboles, ya que la vegetación impedía el control visual del entorno y podía facilitar el acercamiento de tropas enemigas sin ser detectadas.
La ausencia de árboles era una decisión estratégica para mantener visibilidad total sobre las laderas y accesos al castillo.
Un mirador privilegiado para ver las regatas
Hoy en día Monte Urgull ya no cumple funciones militares, pero sigue siendo uno de los mejores miradores de San Sebastián.
Desde algunas de sus baterías se puede observar perfectamente el recorrido de las regatas de traineras de la Bahía de La Concha, especialmente el momento de la ciaboga, donde las embarcaciones giran antes de regresar a meta.
Por su posición elevada, es uno de los lugares más espectaculares para seguir la competición.
El Polvorín: de fortificación militar a bar con vistas
Uno de los espacios más singulares del monte es el Polvorín, antiguo almacén de pólvora militar que hoy alberga un conocido bar con terraza.
Durante años fue un lugar prácticamente abandonado, pero la gestión actual ha conseguido transformarlo en uno de los puntos más agradables para tomar algo en San Sebastián, con vistas únicas sobre la ciudad y la bahía.
La leyenda del “Inglesito”
Como ocurre con muchos lugares históricos, el Cementerio de los Ingleses también tiene su propia leyenda.
Se cuenta que un joven soldado británico murió en la zona enamorado de una mujer donostiarra casada. Según la tradición popular, su espíritu sigue vagando por los caminos de Monte Urgull y se le conoce como “el Inglesito”.
Aunque la historia forma parte del folclore local, sigue siendo una de las curiosidades más comentadas sobre este rincón del monte.
Un patrimonio histórico que necesita conservación
A pesar de su valor histórico, el estado de algunas tumbas y lápidas del cementerio ha sido objeto de críticas. El paso del tiempo, la humedad y la vegetación han deteriorado muchas de las inscripciones, y algunas zonas presentan signos de vandalismo.
El lugar representa un capítulo importante de la historia europea en San Sebastián: la colaboración internacional en la Primera Guerra Carlista y la presencia de soldados extranjeros en la defensa de la ciudad.
Por ello, distintos historiadores y asociaciones han reclamado en varias ocasiones una mejor conservación y puesta en valor del recinto.