En la parte baja del Monte Igeldo, donde la ciudad se acaba y empieza el bosque, se encuentra Erregenea, una de las urbanizaciones más conocidas de San Sebastián. Es un enclave poco habitual: entorno protegido, silencio y naturaleza, pero a pocos minutos andando de la playa de Ondarreta.

Dentro de esa urbanización, en el edificio Marbil, hemos visitado una vivienda de 211 m² útiles que responde a un modelo de casa que prácticamente ya no se construye en Donostia.

Es un buen ejemplo de un producto muy concreto del mercado donostiarra: superficies grandes, distribución clásica y zonas comunes que hoy resultarían casi impensables.

Un edificio con solo dos viviendas por planta

Lo primero que llama la atención al llegar al rellano es que, pese a que parece haber muchas puertas, el edificio tiene únicamente dos viviendas por planta: mano izquierda y mano derecha.

El resto de accesos responden a la lógica de la arquitectura residencial de la época:

  • Entrada principal independiente desde el ascensor principal, con su propio hall.
  • Entrada de servicio diferenciada.
  • Dos ascensores de servicio, uno privado para cada mano.

Es un edificio de concepción clásica, pensado para viviendas con servicio y con conserjería. Un planteamiento que hoy ha desaparecido casi por completo de la obra nueva.

211 m² útiles y una distribución de otra época

La vivienda mantiene la amplitud de las casas de antes. La cocina es muy amplia y viene acompañada de habitación de servicio, baño de servicio y balcón para el día a día.

En total, la casa cuenta con:

  • Cuatro habitaciones amplias, cinco contando la de servicio.
  • Varios baños y un aseo, con baño incorporado en la principal.
  • Comedor de diario además del salón principal.
  • Salón comedor con chimenea y salida directa a la terraza.

Una de las habitaciones más curiosas es la del chaflán: pequeña, pero con una de las mejores vistas de la casa. Las esquinas siempre tienen esa peculiaridad, ya que su forma irregular las hace difíciles de distribuir.

Incluso «la peor vista» es una vista al bosque

La orientación de la vivienda da a dos ambientes muy distintos. Por un lado, la zona que da al monte: a partir de ahí, todo el Monte Igeldo está protegido y no se puede construir nada.

El resultado es que lo único que se oye es naturaleza. Estamos en el final de la ciudad y, aun así, la playa queda a apenas unos minutos caminando.

La cara opuesta es la terraza del salón. Al estar en alto, ofrece una vista panorámica de toda la ciudad, con la zona de villas de Ondarreta —el prime absoluto de esa parte de Donostia— en primer término.

Naturaleza, hiking y Camino de Santiago

La ubicación tiene una ventaja añadida para quien busca vida al aire libre. Además del bosque de Igeldo, la vivienda tiene como vecino el bosque de Torres Atrusti, prácticamente pegado a la urbanización.

Por esta zona pasa además el Camino de Santiago, de modo que desde la propia urbanización se puede subir hacia el monte y conectar directamente con la ruta.

En cuanto a distancias reales: subiendo desde la playa se tarda unos 15 minutos y bajando entre 8 y 10.

Unas zonas comunes que hoy no se harían

Las zonas comunes son, probablemente, el elemento más singular del conjunto. La urbanización se construyó a finales de los años 70, en un momento en el que se primaba el resultado por encima del control de costes.

Cuenta con dos piscinas de gran tamaño:

  • La piscina infantil, rectangular y enorme: en cualquier urbanización actual sería la de adultos.
  • La piscina de adultos, de forma irregular, que parece un oasis.

Se completan con un parque privado accesible directamente desde la urbanización.

Este tipo de instalaciones tiene una contrapartida clara: exigen mucho mantenimiento y, sobre todo, socorrista permanente. Hoy la mayoría de promotoras diseña las piscinas lo suficientemente pequeñas como para que la normativa no obligue a ello, porque el gasto de comunidad cambia por completo.

En Donostia hay muy pocas urbanizaciones con piscinas de este tamaño: probablemente no más de cuatro.

La posibilidad de segregar la vivienda

Un aspecto relevante desde el punto de vista inmobiliario es que la comunidad permite la segregación. Es decir, la vivienda se puede dividir en dos viviendas independientes, y de hecho ya hay alguna en el edificio que se ha dividido.

Es una opción a tener en cuenta, porque las casas de más de 200 m² responden hoy a una demanda muy concreta.

¿Quién compra un piso de más de 200 m² en Donostia?

El perfil de comprador de este tipo de producto se reduce básicamente a dos: familias grandes o compradores que buscan algo especial y están dispuestos a pagar por ello.

Para quien quiere tranquilidad sin alejarse de la ciudad, superficie amplia y servicios dentro de la propia urbanización, la oferta en San Sebastián es muy limitada. Erregenea es una de las pocas alternativas reales, y probablemente la más sólida de todas.